La experiencia de comer sin luz

Los favoritos de la Redacción<br /> Un restaurante a oscuras, probando al comida con los otros sentidos

10-nov-2009 Miguel Esquirol

Lo que se pierde cuando no se puede ver se gana en el gusto y el olfato. Este concepto internacional de restauración da experiencias nuevas a todos los otros sentidos.

La comida entra tanto por los ojos como por el gusto y el olfato. Un plato bien decorado es un regalo para la mesa y para el apetito. ¿Qué ocurre cuando se quita el elemento de la visión de la ecuación? Comer sin luz es una experiencia diferente que vale la pena realizar al menos una vez en la vida.

"O Noir"

Este es el concepto que el restaurante "O Noir" de Montreal utiliza a similitud de otras experiencias en otros países. Con la entrada como único lugar iluminado (a excepción del baño con luces muy suaves), pronto uno se zambulle en la completa oscuridad. Se dejan todas las fuentes de luz (cámara, teléfonos) en la recepción y allí mismo se escoge el menú de la noche así como los vinos. Un camarero te llevará a tu mesa y te explicará dónde están situados tus cubiertos, copas y el plato del pan. El resto de la noche ocurrirá en la oscuridad absoluta.

Tus sentidos se despiertan

La vista es el sentido con mayor presencia en la vida. Constantemente uno está asediado de imágenes, de colores, de formas, así que cuando se entra en un restaurante completamente a oscuras uno se siente perdido.

Los ojos intentan adaptarse a la oscuridad, pero no hay nada de luz que las pupilas puedan utilizar. Después del desconcierto inicial, la confusión e incluso el de pánico, los otros sentidos se empiezan a despertar.

Lo primero que llama la atención es el ruido, los clientes del restaurante en la misma oscuridad tienden a hablar más fuerte, y los camareros tienen que ir diciendo "atención" mientras caminan con los platos llenos. Así que el oído es el primer sentido que se despierta.

El tacto también se despierta reconociendo la mesa, cubiertos, manteles y copas con las manos. Las texturas y formas tienden a hacer recuerdo a otros familiares y eso ayuda a que uno se tranquilice cuando ya puede "ver" mejor su mesa.

El olfato y el gusto se despiertan con la copa de vino, el pan con mantequilla y finalmente los platos de comida que trae el camarero.

La comida

Comer sin ver puede ser más complicado de lo que parece, puesto que no se sabe cómo está distribuida la comida en el plato, y dónde se encuentra la salsa, la carne o la ensalada. Cortar la carne y encontrarse con un pedazo entero o el tenedor vacío son experiencias comunes.

Poco a poco uno va descubriendo trucos y técnicas para poder comer sintiéndose de nuevo como un niño que tiene que aprender a hacerlo de nuevo por primera vez.

La comida entonces se descompone en sus sabores más básicos, en sus texturas y temperaturas. Uno reconoce lo que se come cuando se ha llevado al tenedor en la boca, y allí se entretiene más explorando ese sabor renovado.

La vista y su ausencia

En este restaurante todos los camareros son invidentes, y un 5% de las ganancias van a asociaciones

que los ayudan. Cuando el camarero hace que el comensal ponga su mano en su hombro izquierdo y lo lleva a la oscuridad, en verdad lo está llevando a su propia experiencia.

Esto coloca al comensal en la posición del propio invidente descubriendo las dificultades con las que se enfrentan cada día, pero también aprendiendo a conocer el mundo sin el sentido de la vista.

Comer con los ojos

Una de las sensaciones más diferentes que ocurren al comer a oscuras es que no se puede ver la comida, cómo se ve, las cantidades que el plato trae o su apariencia. Normalmente se tiende a comer con los ojos ignorando el verdadero hambre que el cuerpo tiene. Cuando se come a oscuras comemos justamente lo que necesitamos sin llenarnos demasiado y sin quedarnos con hambre. Esta será una forma novedosa de realizar una dieta.

El origen

Existen varios restaurantes similares en diferentes países, pero el alemán “Blindekuh” ha sido el primero en desarrollar el concepto. Fue concebido por la fundación “Blind-Liecht”, que se ocupa de desarrollar oportunidades de empleo para invidentes. Abrió por primera vez sus puertas en 2009. El nombre del restaurante viene del juego infantil "Blinde Kuh" o Gallina Ciega (vaca ciega en el alemán original).

"Blindekuh" ganó varios premios entre ellos el Premio de la Innovación Social por el Instituto para Innovaciones Sociales de Londres.

Otras experiencias

El concepto ha sido realizado en numerosos países aunque en Latinoamérica la experiencia aún no se ha extendido:

  • Unsicht-Bar" Berlin
  • Dans le Noir" Paris
  • Dans le Noir" Londres
  • Dans le Noir" Barcelona
  • Opaque" in L.A., San Francisco y San Diego
  • Black out" Tel Aviv
  • Balcony" en Buenos Aires

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